Ahora les quiero contar la historia de Amado, un niño del chilar, un lugar metid en la sierra d Oaxaca, que baja con su papá los lunes a trabajar hasta el día viernes, en esos días su dieta son frijoles, tortilla y cafe, duerme a las diez de la noche y se levanta a las cinco de la mañana para ayudar a su papá en la limpieza de algún predio, el corte de maleza de las orillas de la carretera. Es un niño cuyas opociones de bienestar se reducen al minimo, lucha, sueña cuando deja a un lado su carretilla deseando algo mejor, aunque no sabe que es lo mejor, él lo desea porque me lo dijo.
La situación para esos niños es muy crítica, no oyen los banos discursos de los gordos funcionarios del gobierno ni de un presidente que llama a la unidad para ayudar a otros pueblos cuando no puede ayudar a su propio pueblo que día a día muere de hambre, un pueblo que solo es ayudado por la verdada generosidad del mismo pueblo; no como ese millonario que de tanto dinero que tiene es un hombre prepotente que dice por un peso que des para ayudar a los Haitianos yo doy otro peso, o de las propagandas televisivas que según ayudan; pero no ayudan para nada, y para muestra basta un boton; hay está amado que acostumbrado a caminar descalzo, para el unos huaraches es como tener los mejores zapatos. Gracias por tu apoyo a nuestra labor, que no es tan grande como quisieramos; pero creo que es un grano de arena para la verdadera construcción de un México mejor
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